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Llámalo Magia

-Notas de la autora-

Dicen que las grandes historias son fruto de grandes sacudidas. La de estos dos hermanos llegó cuando al mayor de ellos, Jorge Ribera, le diagnosticaron leucemia aguda a la edad de los quince años, o lo que es lo mismo, cáncer de médula.

Su historia, -la de Jorge y Julio-, me lleva largo tiempo acompañando, aun cuando ni siquiera ellos mismos lo saben. Exactamente ocho años, el mismo periodo de tiempo que ha transcurrido desde el día en que lo cambió todo; de golpe, sin avisar.

Desde entonces mi madre realiza frecuentes visitas a varias cuentas de Facebook próximas a la familia Ribera, y que tras cada recaída, vuelta al hospital, y nueva sesión de quimioterapia, se dedican a informar sobre los avances del estado de Jorge. Posiblemente os planteareis qué hacía mi madre siguiendo la historia de este chico, porque eso mismo me pregunté yo cuando me empezó a hablar de él. “Este niño me ha llegado al corazón”, me respondió ella. Ni tan siquiera le conocía, tampoco a día de hoy lo hace, tan solo les unen sus raíces.

Las grandes historias están donde están las grandes personas.


Casi una década después soy yo quién a través de ESENCIALES he conocido a Jorge gracias al testimonio de su hermano Julio. Y no, no sobredimensionamos cuando afirmamos que es especial; la clase de persona que se te queda grabada en la retina, y que tras conocer su historia te cala tan a dentro que llegas a sentirla como si la conocieras de toda la vida. Algo semejante me ha sucedido con estos dos hermanos, otorgándole sentido a una frase que tiendo a repetir: las grandes historias están donde están las grandes personas.

Jorge no solo reunía todos los elementos ‘esenciales’ para integrar este proyecto, sino que, además, merecía ser la primera persona que diese vida a ESENCIALES. Lo habitual sería que fuese yo quién relatase su historia, de hecho, era lo estipulado. Sin embargo, lo mágico de la vida posiblemente sea eso, que a veces te sorprende de tal manera que te lleva a salirte de todo esquema, y te invita a improvisar. Creo que es lo más valiente a la par que lo más bonito. Y precisamente este proyecto va de esto: de personas valientes, pero valientes de las de verdad, de aquellas que predican con su ejemplo. Personas que con la humildad de quien no pretende ser ejemplo de nada, se convierten en ejemplo de todo. Personas como Jorge y Julio Ribera, quienes hoy comparten lo más intimo, único e irremplazable que poseemos como personas: nuestra vida.

Las líneas que siguen a continuación pertenecen al libro de Julio Ribera “Llámalo magia”, donde por primera vez, la persona humana que hay detrás del mago, conocido por compartir sus trucos con los más de 438 mil suscriptores que le siguen en YouTube, se muestra como el que es: un chico que a sus 21 años de edad no necesita de su baraja para sorprender. De hecho, su testimonio me produjo tal respeto a la par que admiración que entendí que tanto su voz como la de su hermano Jorge debían ser las que hablasen y no la mía. Sus palabras debían ser mostradas sin intermediarios, sin retoques. Recuerdo que en cuanto terminé de leer, le escribí inmediatamente a Julio. El mensaje decía lo siguiente: “he llorado, pero, sobre todo, he sonreído. Sin duda, si tu hermano quiere ser maestro para mí ya lo es”.

Creo que era digno de destacar que este libro no solo supone una lección de vida, invitándonos a replantearnos cómo nos tomamos todo cuanto nos sucede en nuestro día a día, sino que, además, Julio destinará todos los beneficios de la venta a la Fundación Josep Carreras para la investigación contra el cáncer. De manera que personas como su hermano Jorge puedan seguir disfrutando de la vida; simplemente seguir viviéndola.

Su historia no es especial por su singularidad, dado que desgraciadamente miles de personas en España batallan cada día para que esta palabra tan aterradora salga definitivamente de sus vidas. Pero en ocasiones no es el qué, sino el cómo te cuentan las cosas, y tal como ya me adelantó mi madre hace ocho años, esta historia llega.

JULIO RIBERA

«El inicio fue bastante duro, ya que tenían que operarle de una infección en un quiste. Cuando le hicieron un análisis se dieron cuenta de que le faltaba de todo en la sangre; prácticamente no cumplía ninguno de los requisitos necesarios para ser operado. Le realizaron un segundo análisis y fue cuando le diagnosticaron cáncer en la sangre. De esta forma, empezó su aventura prácticamente a vida o muerte.

Un primer médico no quiso operarle y un segundo médico realizó la operación con éxito. Desde entonces ha pasado por cinco cánceres y ahora se encuentra luchando contra el sexto. Su forma de afrontar las adversidades y disfrutar de la vida es, sin ninguna duda, un ejemplo a seguir para todos nosotros. Es una de las personas más felices que conozco, siempre pendiente de los demás y con unas ganas increíbles de comerse el mundo.

Además de ser un apasionado de la vida y una persona con una sonrisa siempre en la cara, a Jorge le apasiona la educación y sueña con poder curarse del todo para poder impartir clases.

JORGE RIBERA

«Cuando me diagnosticaron el primer cáncer ya me encontraba bastante mal. Tenía cuarenta de fiebre y deliraba debido al cáncer y la infección, por lo que cuando me dieron la noticia ni llegué a procesarla. Sabía que era algo malo, pero no me enteraba muy bien de lo que estaba pasando. Aun así, siendo sincero, tampoco recuerdo la forma en la que reaccioné cuando terminó la operación y me recuperé. Es como si mi cerebro olvidara los malos momentos a modo de sistema de protección.»

Simplemente sabía que estaba muy apoyado por mi familia y amigos. En ese momento no tenía WhatsApp, pero me llegaban muchísimas visitas, cartas de amigos, fotos firmadas, me conectaba por Skype con mi clase entera, etc. Tenía mucha gente a mi alrededor apoyándome. Pero bueno, procesar algo así no es fácil. Tienes que aprender a aceptar que te ha tocado y que solo te queda luchar. Vivir siempre me ha gustado y sabía que tenía que hacer todo lo posible por curarme. Yo quería disfrutar, tener una vida larga, muchos amigos y pasarlo bien.

»Durante el cáncer había momentos malísimos en los que lloraba y lloraba, pero son de los que menos me acuerdo. Sin embargo, hay una anécdota que sí recuerdo y es una de las cosas que más me ha marcado en la vida. En el primer hospital en el que estuve las habitaciones eran compartidas. Yo tenía quince años, que es la edad a la que dejas de estar en Pediatría y pasas con adultos, de estar con gente de tu edad a que te rodeen personas de esa edad para arriba. Durante toda mi estancia en el hospital, el más joven que conocí tenía diecinueve años. Se llamaba Abel y nos hicimos muy amigos, aunque desgraciadamente murió. El asunto es que en mi habitación me pusieron a un señor de unos cuarenta años, que para mí era un anciano comparado conmigo. Este señor estaba bastante solo, venía su mujer a verle y a veces su hija, nadie más. Lo que más me impactó fue que él, un día, por la tarde, le dijo a su mujer que su vida ya no tenía sentido si conllevaba tanto sufrimiento, que no quería sufrir más y que no soportaba la situación. Esa misma noche se murió. Y claro, ver eso a los quince años te marca mucho, dejas de ser un niño y te das cuenta de que la vida puede ser muy dura. Por mi parte, yo he podido llevar todo con filosofía gracias a estar acompañado de tanta gente y de esta anécdota. En momentos de bajón, me viene muchas veces a la cabeza.

Me hizo darme cuenta de que cuando mentalmente no quiera luchar más me voy a morir, por lo que no puedo dejar de batallar ni un solo día. Con el resto de los cánceres esto lo recuerdas y sabes que si quieres seguir vivo tienes que seguir luchando, tener la mente positiva y no rendirse nunca. Por supuesto, luego tienes muchos otros motivos más interesantes para vivir, como el querer tener una vida profesional guay, tener muchos amigos a los que tratar, tu familia, etc.

»Si lo pienso, creo que seis son muchos, pero un cáncer o incluso dos me vinieron muy bien. Si te los tomas con un poco de filosofía eres capaz de aprender muchísimas cosas. De hecho, casi todo lo que sé en la vida lo he aprendido gracias al cáncer.

»Creo que al final lo único realmente importante en la vida son las relaciones. Cuando mueras, lo único que va a quedar es ese bien que has hecho a las personas, no el dinero que hayas ganado, las cosas que hayas construido o las cosas que tengas sino el cómo has marcado la vida de cada persona. De verdad, creo que lo más importante a lo que uno puede aspirar es a mejorar la vida de alguien. Ayudar a alguna persona de alguna forma, aunque sea poco, pero ser importante en la vida de cada uno con el que te cruces. Esto es lo más importante que he aprendido.

»También sé disfrutar de la vida lo máximo que puedo. En cuanto tengo un poco de fuerzas, me escapo para hacer el plan que sea y si es con gente aún mejor. Con amigos me apunto a un bombardeo si hace falta. Además, lo disfruto muchísimo porque yo he estado meses y meses encerrado en una habitación, donde lo máximo que podías hacer es dar un paseo por el pasillo del hospital. Por ejemplo, esto lo cuento mucho cuando voy a hablar a un colegio, yo tenía que mear en un bote todos los días para controlar que expulsaba todos los líquidos que me estaban metiendo con quimioterapia, sueros, etc. Cuando llegaba a casa y podía mear a gusto, hasta una chorrada como esa puedes llegar a disfrutarla. Por tanto, si puedes disfrutar mear en un retrete, imagínate salir a la calle, ver un atardecer, dar un paseo o estar con amigos. Las típicas chorradas que ponen en Internet de «qué cosas tan maravillosas» tienen razón, son de verdad maravillosas. El problema es que las tenemos todos los días y nos hemos acostumbrado, pero son una pasada.

»He aprendido con el cáncer a darme cuenta de que lo tengo todo y estoy muy agradecido por eso. De hecho, el día que me dijeron que había recaído por cuarta vez yo ya tenía planeado ir con unos amigos a conducir en el circuito de Cheste. Los coches me encantan y si tenía la oportunidad de ir no la iba a perder pasara lo que pasara. Por tanto, en vez de lamentarme me fui a disfrutar como un niño. Las oportunidades que tenemos no sabemos si van a volver y hay que aprovecharlas al máximo.

»Mentiría si dijera que no tengo pensamientos negativos. Pienso en muchas cosas que pueden pasar y una de ellas es saber que el médico ha dicho que estadísticamente es muy probable que me muera. El caso es que también puede ser que no. Entonces, si resulta que no me voy a morir, puedo disfrutar muchísimo. Pierdo mucho más no intentándolo que intentándolo. Si lo intentas y fracasas vuelves a empezar con otra cosa y ya está, pero si lo intentas y triunfas compensa muchísimo. Es un poco la actitud lo que me ha hecho seguir adelante siempre.

»Lo que me motiva es la vida en general. Estar entre cuatro paredes y no ver a gente me hace entrar en un bajón máximo. Cuando esto ocurre intento llamar a quien sea, preguntar si quieren hacer algo, videollamada o lo que se pueda. La gente es lo que me da la vida, es la gasolina que necesito para seguir adelante. Con gente me da igual el plan, aunque sea ir a un descampado y comer un paquete de pipas rancias me lo paso genial.

»Yo animaría a todo el mundo que tiene miedo a empezar algo o probar algo, si realmente le hace ilusión, que jamás se pare a pensar en todo lo malo. Sé que es imposible, porque yo soy el primero al que le vienen esas cosas a la cabeza, pero lo que sí se puede es, una vez hayas pensado todo lo malo, decir: «vale, ya sé lo que puede pasar, y si estos son los peligros pues es todavía más aventura». Está claro que puede haber dificultades y probablemente las haya, sobre todo en cosas gordas como un cáncer. Aun así, ya las has pensado y ya está, una vez pensadas, lánzate. Si resulta que ocurre algún problema, ya buscarás las soluciones, y si no se cambia de proyecto y adelante.

»Vivimos en una sociedad que te dice: «Piensa en ti», «dedícate tiempo…», cuando yo creo que lo que realmente nos hace felices y nos llena es justo lo contrario. En los momentos que mejor he podido llevar la enfermedad es cuando me he olvidado de que estoy enfermo y me he preocupado por las personas que conozco. A veces me contaban un problema y luego me decían: «Tío, no sé por qué te lo cuento, si es una tontería en comparación con lo que tú tienes», pero esto no es así. Cada uno tiene sus cuitas y, por muy chorrada que parezcan, son los problemas que les están haciendo sufrir. Entonces, cuando más he pensado en los demás y en cómo intentar ayudarles, es cuando más fuerza he tenido para seguir adelante. Además, te sientes útil ya que estás siendo un verdadero amigo de tus amigos y estás amando. Como quieres a esa gente, sus problemas se convierten en más importantes que los tuyos y, recuerda, puedes ser libre hasta en los momentos más horribles.

»Creo que lo único importante para ser feliz es amar y ser libre. Además, el amor depende de la libertad, ya que tú decides qué hacer con respecto a tu amor. Dependiendo de lo que quieras a una persona estarás dispuesto a hacer unas cosas u otras por ella.

»La felicidad pienso que es muy diferente a lo que la sociedad nos quiere vender: pensar en uno mismo, conseguir éxito profesional, la fama y todo eso. Es importante mejorar, pero junto a otras personas y animándoles a mejorar contigo. Además, cuando lo has pasado tan mal puedes entender mejor a los demás y a mí me hace muy feliz ayudar a todo el que pueda».

2 thoughts

  • Preciosa. Cuando mas felices somos es cuando compartimos y ayudamos a otros. He tenido dos cánceres, los suficientes , y pese a todo lo malo que conlleva es una experiencia de vida muy positiva. Aprendes a vivir con alegria por tus hijos, tu marido, tu familia… y a levantarte cuando estas hundida.
    Enhorabuena al equipo y un abrazo a los hermanos Ribera. ARRIBA LOS CORAZONES!

  • …he borra varias veces por no tener palabras pero me esforzaré porque quiero escribirles algo: somos parte del plan al que nos asignaron vivir y eso no cambia. Lo que si podemos cambiar es la manera en cómo vivimos dentro de ese plan!! Ir a por todas porque lo único seguro que tenemos en esta vida es el boleto a la otra, pero mientras nos llega el día seguir siendo los que son, sean felices. Existen muchas formas de alcanzar nuestros sueños, solo hay un boleto para lo definitivo todo lo demás es circunstancial, maleable, moldeable. Luchad!!

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